martes, 6 de febrero de 2018

06/02 - San Focio el Grande, Patriarca de Constantinopla


San Focio, Patriarca de Constantinopla, provenía de una familia de celosos cristianos. Su padre murió como mártir en defensa de los iconos sagrados. San Focio recibió una excelente educación y, dado que su familia estaba relacionada con la casa imperial, ocupó el cargo de Secretario de Estado en el Senado. Sus conocidos decían que, aunque San Focio era joven de edad, tenía la madurez de un sabio, pues a pesar de vivir alrededor de tanto lujo y belleza, admiraba y deseaba una vida sencilla.

Los obispos, a sabiendas de la piedad y el amplio conocimiento de Focio, informaron al emperador de que era un hombre digno de ocupar el puesto de Patriarca. San Focio aceptó la propuesta con humildad. Pasó por todos los grados sacerdotales en seis días. En el día de la Natividad de Cristo, fue consagrado obispo y elevado al trono patriarcal.

El Patriarca Ignacio fue destituido de su puesto, y esto trajo celos y discusiones dentro del patriarcado. En el año  861 hubo un sínodo para poner fin a los disturbios, y la deposición de Ignacio y la instalación de Focio como Patriarca se confirmaron.

Hasta el final de su vida, San Focio fue un firme defensor de la Iglesia Ortodoxa de Oriente contra las intrigas y asechanzas papales. En 864, Bulgaria voluntariamente se convirtió al cristianismo. El príncipe búlgaro Boris fue bautizado por el patriarca Focio. Más tarde, Focio envió a un arzobispo y a un grupo de sacerdotes para bautizar al pueblo búlgaro. En 865, los santos Cirilo y Metodio fueron enviados a Bulgaria a predicar a Cristo en la lengua eslava. Sin embargo, los partidarios del Papa también predicaron contradiciendo a los misioneros ortodoxos. Los Alemanes invadieron Bulgaria y el príncipe tuvo que pedir al Papa que enviara a sus obispos para apoyarlo. Cuando llegaron a Bulgaria, los legados del Papa comenzaron  a sustituir las enseñanzas cristianas ortodoxas  y su práctica por la propia. San Focio, como firme defensor de la verdad y denunciante de la falsedad, escribió una encíclica informando a los obispos de Oriente de las acciones del Papa; denunciando que la separación de la Iglesias Romana  y Ortodoxa no sólo existía en el ritual, sino también en su confesión de fe. Se aprobó en consejo la censura de la arrogancia de Occidente.

En 867, Basilio el Macedonio se apoderó del trono imperial después de asesinar al emperador Miguel. San Focio denunció al asesino y no le permitió participar más de los Santos Misterios de Cristo. Por lo tanto, San Focio fue retirado de la sede patriarcal y confinado a un monasterio bajo la custodia del Patriarca Ignacio, quien fue restaurado a su posición.

En el año 869 se creó un  sínodo  para investigar la conducta de San Focio. En este consejo participaron los legados del Papa. Los participantes firmaron un documento  reconociendo la primacía papal. Los obispos de Oriente no estuvieron de acuerdo en esto, por lo que se convocó un Consejo. En el sínodo San Focio escuchó con un silencio digno todas las acusaciones que los delegados le imputaron. Solo cuando los jueces le preguntaron si deseaba arrepentirse dijo: “¿Por qué se consideran a sí mismos jueces?”. El santo fue enviado a prisión durante siete años.

La Iglesia ortodoxa venera a San Focio como un “pilar y fundamento de la Iglesia”, “guía de inspiración de los ortodoxos”  y teólogo sabio. Dejó tras de sí varias obras: explicó los errores de los latinos, refutó la enseñanza sobre la inmortalidad del  alma y habló sobre la destrucción de las herejías; explicó las Sagradas Escrituras y estudió muchos aspectos de la fe.


Sus intercesiones sean con nosotros. Amén.